
Tres makilas de Iñaki Alberdi en el Museo Vasco de Bilbao
Tres Makilas de Iñaki Alberdi entran en la colección del Museo Vasco de Bilbao
En Alberdi Makila vivimos un momento muy especial y profundamente emocionante. Tres makilas elaboradas por nuestro padre, Iñaki Alberdi, en 1984 forman parte desde este año de la exposición permanente del Museo Vasco de Bilbao, recientemente reinaugurado tras un importante proceso de renovación.
Ver estas tres piezas expuestas en una de las instituciones más importantes dedicadas a la conservación y difusión de la cultura vasca supone un inmenso orgullo para toda nuestra familia. Además, las makilas ocupan un lugar especialmente significativo dentro de la sala dedicada a la Identidad Política Vasca, donde comparten espacio con un fragmento del tronco original del histórico Árbol de Gernika.
Para nosotros, este reconocimiento trasciende lo personal. Es también un homenaje a la makila tradicional, a la artesanía vasca y a una tradición que ha acompañado a nuestro pueblo durante siglos.


El Museo Vasco de Bilbao y la conservación de la cultura vasca
El Museo Vasco de Bilbao desempeña una labor fundamental en la preservación y difusión del patrimonio histórico y cultural de Euskadi. Sus colecciones permiten comprender mejor la evolución de la sociedad vasca, sus costumbres, sus instituciones y sus símbolos más representativos.
Por ello, nos emociona especialmente que estas tres makilas formen parte de una exposición permanente dedicada a explicar la identidad y la historia de nuestro país. Saber que futuras generaciones podrán contemplarlas y conocer su significado es un honor que difícilmente habríamos podido imaginar cuando nuestro padre las elaboró hace más de cuarenta años.
La makila vasca, símbolo de autoridad e identidad
La makila vasca es mucho más que un bastón tradicional vasco. A lo largo de la historia se ha convertido en uno de los símbolos más reconocibles de la identidad, la autoridad y las tradiciones de Euskadi.
Su valor institucional queda reflejado en uno de los actos más solemnes de la vida política vasca. Bajo el Árbol de Gernika, símbolo de las libertades vascas, el Lehendakari presta juramento de su cargo y recibe la makila como representación de la autoridad que asume al servicio de la ciudadanía.
No es casualidad que las makilas expuestas en el Museo Vasco compartan espacio con parte del tronco original del Árbol de Gernika. Ambos elementos representan la continuidad histórica de nuestras instituciones y el profundo vínculo entre tradición, cultura e identidad vasca.

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La fabricación de makilas: un oficio transmitido de generación en generación
Cada makila tradicional es el resultado de un largo proceso artesanal que requiere paciencia, experiencia y respeto por la tradición.
La fabricación de makilas comienza mucho antes de que la pieza tome su forma definitiva. En nuestro taller trabajamos principalmente con madera de níspero, cuidadosamente seleccionada por su resistencia, flexibilidad y belleza natural. Sobre los árboles vivos se realizan los característicos grabados que distinguen a cada makila, permitiendo que el dibujo crezca junto con la propia madera.
Tras varios años de trabajo y secado, cada pieza recibe los acabados artesanales que la convierten en una obra única.
Como fabricantes de makilas desde hace varias generaciones, mantenemos los mismos procesos y conocimientos que nos fueron transmitidos por nuestros antepasados, preservando una tradición que forma parte del patrimonio cultural vasco.
El legado de Iñaki Alberdi
Las tres makilas expuestas fueron elaboradas por nuestro padre, Iñaki Alberdi, en 1984.
Detrás de cada una de ellas hay décadas de experiencia, dedicación y amor por un oficio que ha marcado la historia de nuestra familia. Su trabajo contribuyó a mantener viva una tradición centenaria y a consolidar el prestigio de la makila como una de las expresiones más reconocidas de la artesanía vasca.
Ver hoy estas piezas expuestas en el Museo Vasco de Bilbao supone un reconocimiento extraordinario a toda una vida dedicada a este arte.
Un orgullo para toda nuestra familia
Ver el trabajo de nuestro aita expuesto en un museo que preserva y pone en valor las tradiciones vascas es un inmenso orgullo para toda nuestra familia.
Para nosotros es una gran emoción comprobar cómo el trabajo de nuestro padre recibe este reconocimiento y pasa a formar parte de la historia viva de la cultura vasca. Estas tres makilas no representan únicamente un oficio artesanal; también son testimonio de una forma de entender el trabajo, la tradición y el compromiso con nuestra identidad.
Este reconocimiento nos anima a seguir trabajando con la misma ilusión y responsabilidad que él nos transmitió.
La tradición continúa
Hoy seguimos elaborando cada makila con el mismo respeto por la tradición, la misma exigencia artesanal y la misma pasión que aprendimos de nuestro padre.
Cada makila que sale de nuestro taller mantiene vivo un legado centenario y contribuye a preservar uno de los símbolos más importantes de la cultura vasca.
La presencia de estas tres piezas en el Museo Vasco de Bilbao es, para nosotros, una forma de recordar que la artesanía auténtica trasciende generaciones y se convierte en parte de la historia colectiva de un pueblo.

