
La recolección del níspero: el origen de la Makila Vasca
La magia de la recolección del níspero: el alma de la Makila vasca
En Alberdi, cada makila que fabricamos comienza su historia mucho antes de llegar a nuestro taller de makilas en Irún. Para los amantes del bastón vasco tradicional, conocer el origen de esta artesanía es tan fascinante como sostener la pieza terminada en la mano. En esta época del año, mientras muchos descansan durante el invierno, nosotros estamos en pleno momento crucial: la recolección del níspero que marcamos en primavera.
La escarificación: el tatuaje que da vida a cada bastón

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Cada makila vasca comienza con un gesto delicado: la escarificación. Durante la primavera, nuestros artesanos seleccionan las ramas más adecuadas del níspero y realizan pequeñas incisiones a mano. Este proceso no es solo decorativo, es el inicio de lo que convertirá cada bastón vasco en una pieza única de artesanía vasca.
Con el paso de los meses, el árbol cicatriza de manera natural, generando un relieve que ninguna máquina podría reproducir. Este patrón es lo que diferencia un auténtico bastón vasco tradicional de cualquier otro bastón artesanal del mundo. Cada línea, cada curva del relieve, cuenta la historia de la tierra vasca, del clima, de los inviernos fríos y de los veranos secos o lluviosos.
La recolección del níspero: un trabajo paciente y respetuoso

Llega el invierno, y con él, el momento de volver a los árboles que marcamos meses atrás. La recolección del níspero requiere paciencia, cuidado y respeto por la naturaleza. Cada rama se selecciona cuidadosamente, y solo las mejores son cortadas para garantizar la calidad de la futura makila vasca.
No es un trabajo rápido. Adar tras adar, nuestros fabricantes de makilas trabajan con dedicación, conscientes de que cada pieza que salga de nuestro taller de makilas llevará consigo años de preparación. Esta labor, aunque física y exigente, nos conecta profundamente con la naturaleza y nos permite apreciar cada detalle del bastón vasco tradicional que estamos creando.
Del árbol al taller: la transformación del níspero

Una vez recogidas, las ramas de níspero entran en nuestro taller de makilas, donde comienza un proceso meticuloso que puede durar entre 5 y 10 años. Primero, el la rama se descorteza cuidadosamente. Luego, se calienta en horno para estabilizar la madera y se endereza varias veces durante años. E
l secado lento garantiza que cada makila sea resistente, duradera y flexible, lista para acompañar a su dueño durante toda la vida.
Cada paso, desde la selección hasta el secado, refuerza la conexión entre la naturaleza y la artesanía vasca, haciendo que cada bastón vasco sea más que un objeto: es un símbolo de identidad, historia y cultura.
La esencia de la Makila: tradición, arte y naturaleza
El níspero marcado no solo da forma al relieve natural, sino que también transmite la energía del árbol y del paisaje vasco. Cada makila vasca es una pieza irrepetible, resultado del tiempo, la paciencia y la maestría de los fabricantes de makilas.
Cuando sostienes una makila, no solo notas su tacto, su equilibrio y la belleza de sus detalles: estás sosteniendo siglos de tradición y el alma de la artesanía vasca. Cada bastón vasco tradicional cuenta una historia única de clima, tierra, árbol y artesano.
La recolección de este año: un nuevo ciclo
Ahora, mientras seguimos recogiendo el níspero, rama a rama, con cuidado y dedicación, sentimos la satisfacción de participar en un ciclo que se repite año tras año. El invierno puede ser duro, pero cada fruto, cada relieve, cada pieza finalizada nos recuerda por qué la makila vasca es mucho más que un bastón: es cultura, tradición y pasión.
Si quieres experimentar de cerca este proceso, visitar nuestro taller de makilas y descubrir la historia detrás de cada bastón vasco tradicional, te esperamos en Irún. Cada visita es una oportunidad para conocer la esencia de nuestra artesanía vasca y llevarte un pedazo de la cultura vasca contigo.

